Faltan tres días para que comience el proceso de cambio en la cúpula del Partido Comunista de China, el más complejo de su historia por la confluencia de los escándalos políticos y la situación económica del país, sumado a la explosión del uso de las redes sociales y a la atención que la prensa internacional tiene depositada en este acontecimiento. Nos acercamos a su marco político desde un punto de vista institucional.
MARCO POLÍTICO
La República Popular de China se
define en su Constitución de 1982, artículo 1º, como un “Estado socialista de
dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la
alianza obrero-campesina”. Se trata de un régimen político de partido único, el
Partido Comunista de China (PCCh), bajo el cual se articulan el resto de las
instituciones del país y las estructuras de poder.
En sus 60 primeros años de
existencia, el PCCh se ha basado en la doctrina ideológica del
marxismo-leninismo-maoísmo. Pero tras las reformas económicas introducidas a
finales de los 70 por Deng Xiaoping[1],
China evoluciona a merced de una economía de mercado socialista o, como el
propio Jiang Zemin, predecesor del actual Presidente Hu Jintao, lo definió
posteriormente en el XV Congreso Nacional del PCCh celebrado en 1997, “un socialismo
con características chinas”. Esta idea quedó plasmada en el preámbulo de la
Constitución de 1982 y en los estatutos del PCCh, convirtiéndose en la máxima
ideológica a seguir por el partido hasta hoy.
Esta filosofía se bifurca y
materializa en dos importantes líneas de actuación: el crecimiento económico de
un 7-8% anual y el mantenimiento de la estabilidad social[2]. Dos objetivos que ponen de manifiesto las dos
grandes y contrapuestas tendencias que conviven en el seno del PCCh: los
populistas, más inclinados hacia la izquierda y preocupados por los temas
sociales y la ecología; los elitistas, por su parte, otorgan más relevancia a
los aspectos económicos y son más tendentes a las políticas de derechas[3].
1.1. La Constitución de 1982
La Constitución vigente en la
actualidad en la República Popular China es la de 1982, promulgada el 4 de
diciembre por la Asamblea Nacional Popular. A esta Constitución le precedieron
tres: la de 1954, la de 1975 y la de 1978.
La Constitución de 1982 es un
texto breve que se compone de un preámbulo y cuatro capítulos. El segundo,
dedicado a los Derechos y Deberes de los Ciudadanos, incluye algunos preceptos
que ponen de manifiesto el empeño de las autoridades chinas para acercar
posiciones con países democráticos en el
último quinto del siglo XX. Destacan el derecho a la libertad de expresión, de
prensa, de reunión, de asociación y de manifestación; la libertad de creencia
religiosa; la inviolabilidad de la dignidad de la persona; la inviolabilidad
del domicilio; la libertad al secreto de correspondencia y el derecho a lanzar
críticas y plantear sugerencias a los organismos del Estado y a sus
funcionarios (con el matiz de que no han de ser inventadas o tergiversadas).
También incluye una lista de deberes, como defender la patria o realizar el servicio
militar.
Pero la realidad social del país
no se corresponde con lo redactado en este Capítulo II: muchos de estos
derechos plasmados en el papel no se pueden ejercer libremente. De hecho, el
texto de 1982 se concibe más como un marco regulatorio que como una Carta
Magna. La justificación de su existencia es la necesidad del PCCh de dotarse de
instituciones legales y estructurarse a nivel nacional, así como de ganar la
credibilidad y confianza de los países democráticos con los que le interesa mantener
relaciones económicas. No obstante, es indiscutible que China está
evolucionando en materia legislativa, especialmente en la que repercute al
ámbito económico. Un ejemplo de ello son las cuatro enmiendas aprobadas y
aplicadas sobre la Constitución de 1982. Tal vez la más reseñable sea la
primera, de 1988, que introduce la existencia de la propiedad privada y reconoce
el sector privado como un complemento al público socialista, siempre bajo el
control y la supervisión del Estado. La propiedad privada se reafirma con la
cuarta y última enmienda de la Constitución, aprobada en 2004 y que incluye
compensaciones al damnificado en caso de expropiación[4]. Más
tarde, en 2007, la Ley sobre la Propiedad equipararía definitivamente la
propiedad privada a la pública y la colectiva (aunque exceptuaba la propiedad
sobre el campo)[5].
1.1.1. Sistema de sufragio y elecciones.
Para explicar el sistema de
sufragio en China es necesario remitirse a los artículos 30, sobre los grados
administrativos del país y 34, sobre el derecho del ciudadano a elegir
representante y a ser elegido.
-
Artículo 30 (Capítulo I): establece las
divisiones administrativas de la República Popular China. Una primera en
“provincias, regiones autónomas y municipios directamente subordinados al poder
central”; la segunda, que divide las provincias y las regiones autónomas (no
los municipios subordinados al poder central) en “prefecturas autónomas,
distritos, distritos autónomos y municipios”, según el caso y la tercera, en la
que los distritos se desglosan en cantones, cantones de minorías nacionales y
poblados. También hay dos zonas administrativas de carácter especial: Hong
Kong, antigua colonia británica y Macao, portuguesa, que gozan de gran
autonomía y de ordenamiento jurídico distintos a los del resto del país.
-
Artículo 34 (Capítulo II): estipula que “los
ciudadanos de la Republica Popular China que hayan cumplido los 18 años tienen
derecho a elegir y a ser elegidos, independientemente de su nacionalidad, raza,
sexo, profesión, procedencia familiar, religión, grado de instrucción, situación
económica y tiempo de residencia; sin embargo, se exceptúa a aquellas personas
que por ley hayan sido privadas de sus derechos políticos”.
Lo que no se menciona es este
artículo es que el derecho a elegir y ser elegidos se reduce exclusivamente al
ámbito local, el tercer grado en la división administrativa ordenada por el
artículo 30. Los ciudadanos chinos solo pueden elegir sus representantes a
nivel de cantón o poblado. A la hora, por ejemplo, de escoger los delegados que
formarán parte de la Asamblea Popular Nacional (el equivalente chino al Parlamento),
estos representantes elegidos de forma directa por la ciudadanía acuden a
congresos locales, en los que eligen a los representantes que acudirán a los
respectivos congresos provinciales. De estos saldrán los delegados que formen
parte de la APN.
[1]
Dentro del PCCh se habla de generaciones de líderes: la primera estaría
encabezada por Mao Tse-Tung; la segunda, por Deng Xiaoping y la tercera, por
Jiang Zemin. Los líderes actuales, como Hu Jintao, pertenecen a la cuarta,
aunque a finales de 2012 habrá nuevos nombramientos y el país estará presidido por
miembros de la quinta generación.
[2] Marco Político en China. Oficina
Económica y Comercial de la Embajada de España en Pekín, Mayo 2010. Pág. 3.
[3] Informe
económico y comercial de China. Oficina
Económica y Comercial de la Embajada de España en Pekín, Junio 2011. Pág.5.
[4] De todas las enmiendas
aplicadas en la Constitución de 1982 habla el texto de Romer Cornejo, Las Constituciones de China en contexto,
en sus páginas 13 a 15.
[5] Artículo del diario El País
del 16 de marzo de 2007, consultado en su edición digital: http://www.elpais.com/articulo/internacional/China/reconoce/primera/vez/propiedad/privada/ley/elpepuint/20070316elpepuint_2/Tes
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