sábado, 17 de septiembre de 2011

Losers de la historia: Roy Disney

Siento simpatía por los losers, si se les puede llamar así. Por aquellos que, teniendo tanto mérito (o más) como el que finalmente se lo acaba llevando, se mantienen en la sombra, sin reclamar la atención de nadie y sin pedir el reconocimiento de nada.
Aquí no incluiríamos, claro está, a estos personajillos del mundo de la caspa a los que los programas de Telecirco presentan de manera un tanto heroíca: "Noséquién rompe su silencio después de nosénicuántos años". Pobrecitos. En esta subclase de mártires estaría la Campanario. Me gustaría citar a más, pero no les conozco.

Pero los casporotas no son los que nos ocupan ahora. En las primeras líneas me refería más bien a, por ejemplo, las mujeres del mundo de la ciencia (y de otros tantos mundos) del siglo XIX y anteriores, de cuyos logros acabaron haciendo gala los hombres que orbitaban en torno a ellas.
Con esto quería llegar al ejemplo concreto de Roy Disney. Está claro que no era una mujer, pero sí era el hermano de un tipo un tanto ególatra, que se acabaría saliendo con la suya: ser uno de los hombres más ricos, más influyentes y más conocidos del mundo mundial, Walt Disney.
Walt y Roy eran dos hermanitos que allá por 1923 decidieron poner en marcha el Disney Bros Studio. Pero solo dos años más tarde y por caprichos de Walt, el estudio cambió de nombre. ¿Cómo se llamó? Es fácil.
De Roy nada más se supo. Vamos... ¿Alguien conoce a Roy? Yo no, y por Internet poco he podido saber... la información que sobre él hay en Wikipedia es pobre. Unas 7 líneas de nada para el que fue cofundador, jefe ejecutivo y presidente del mayor imperio dedicado al entretenimiento y a la comunicación.
Esto suscita una pregunta... ¿La fama persigue o es perseguida?