Puedo cortar el problema momentáneamente, pero no arrancarlo de cuajo. Porque eso sería como separar a la lapa de la roca.
Él se encuentra en tal consonancia con su ecosistema y su ecosistema con él, que si los separara, el ubérrimo terreno en el que ahora crece -una especie de Reserva Protegida de la Epidermis- pasaría a ser paraje yermo y devastado.
No me gusta un pelo. Mas... ¿Qué puedo hacer? No sé... Pero no me gusta un pelo.
¿El qué?
Un pelo.
Pero... ¿Qué es lo que no me gusta un pelo?
Pues eso: un pelo.