Estos días, con motivo de la Eurocopa, escuchamos y leemos en los medios el nombre de Gdansk, que podría ser una de tantas ciudades polacas. Pero fue precisamente en Gdansk donde nació el movimiento Solidaridad, un auténtico fenómeno social, más tarde político, que determinó la caída del comunismo en Polonia hace ya 32 años. Allí, en Gdansk, en 1980, estaba Jurek Janiszewski, el creador del símbolo de Solidaridad, el que materializó con su pintura roja la fuerza del pueblo y el afán por conseguir aquello que el propio nombre del movimiento evoca. Y lo consiguieron. Recupero su historia a través del reportaje publicado en El Progreso de Lugo el 8 de septiembre de 2010.
EVA YERA. Corría el verano de 1980. Mientras en España se asentaban lentamente las bases de la democracia, Polonia atravesaba uno de los episodios políticos más turbulentos de su historia reciente.
Ante un aviso por parte del Gobierno socialista del Partido Obrero Unificado de Polonia (POUP) del aumento del precio de la carne, miles de trabajadores se movilizaron en numerosos puntos del país. Una oleada de huelgas recorrió, desde el 1 de julio, la república europea llegando finalmente a la localidad portuaria de Gdansk.
Es en esta ciudad a orillas del mar Báltico -concretamente en sus astilleros- donde tiene origen el fenómeno Solidarnosc (Solidaridad), un movimiento anticomunista y no violento que contribuyó a la caída del socialismo real en Europa del Este. Ahora, ese movimiento que poco más tarde se institucionalizaría como sindicato y como partido político, conmemora el trigésimo aniversario de su fundación. Pero en la memoria de Jurek Janiszewski, autor del logotipo que dio la vuelta al mundo por ser el símbolo de Solidaridad y que actualmente reside en A Coruña, "parece que hayan pasado 10 años". "Yo tuve la suerte de estar allí", asegura Jurek, mientras recuerda el origen del alzamiento de los trabajadores.
"El primer año fue una maravilla. Eran tiempos de la revolución y hubo un cambio político radical", dice este grafista que se unió al movimiento de los astilleros apenas hubo acabado sus estudios. En efecto, la agitación social del periodo comprendido entre 1980 y 1981 provocó la destitución de numerosos dirigentes del POUP.
El movimiento Solidaridad tiene su momento de esplendor tras los acuerdos del 31 de agosto de 1980, cuando la presión de las reivindicaciones llevó al Gobierno a legalizar la estructura organizada que se ocultaba tras la apariencia caótica y desligada de las huelgas del país. La institución resultante recibiría el nombre de Comité de Coordinación Nacional del Sindicato Libre Solidaridad, sumaría alrededor de 10 millones de afiliados y estaría liderado por el carismático Lech Walesa.
Imagen. Fue poco antes de que se dotara al movimiento de una dimensión jurídica cuando a Jurek se le ocurrió el logo que días después se convertiría en la imagen de la nueva federación. "Tras los acuerdos obreros con el Gobierno y la formación del sindicato, yo me enteré por la prensa al día siguiente de que habían cogido mi logo", afirma Jurek al otro lado del teléfono. Tras la impactante noticia se sintió "feliz, no esperaba que eso saliera de los muros de los astilleros".
La satisfacción por su trabajo aumenta al recordar que Solidaridad "fue el primer sindicato libre, independiente, autónomo del bloque. Tenía por detrás la lucha antisoviética contra el bloque comunista". Pero a principios de 1981, la revolución se ve sofocada con el nombramiento del intransigente Jaruzelski como secretario general del POUP. Durante unos años el país sufrió una fuerte opresión al ser decretado el estado de sitio y la Ley Marcial; y el sindicato Solidaridad no fue una excepción.
La institución fue de nuevo ilegalizada, si bien existió una corriente clandestina que mantuvo incandescente el espíritu y el ansia de cambio de Solidaridad.
La furtividad y el exilio eran, pues, las dos vías de escape ante un régimen férreo que se cobró varias vidas y protagonizó numerosas persecuciones. Esa segunda alternativa, el exilio, fue la que a partir de 1982 tomó Jurek Janiszewski, quien dejó atrás su Polonia natal y emprendió un viaje por Europa que, hasta el día de hoy, ha sido definitivo. "Con el estado de sitio se acabó el trabajo y mi vida laboral allí", afirma, aunque en Bruselas y en París siguió manteniendo el contacto y colaborando con el movimiento.
Hacia la democracia. Llegado 1988, Walesa se reunió de nuevo con los mandatarios del POUP y tras las llamadas 'Negociaciones de la mesa redonda', el Gobierno accedió a legalizar el sindicato y a convocar elecciones semilibres al Sejm (Parlamento).
El éxito de los comicios al Sejm de 1989 -a las que Solidaridad se presentó como partido bajo el nombre de Comité Ciudadano del Presidente del Sindicato Solidaridad- y de las presidenciales de 1990 se palpa en el encumbramiento de Mazowiecki y Walesa respectivamente, ambos miembros activos de la organización motor del cambio.
Es en este punto cuando Jurek se desvincula del movimiento: "Prácticamente corté mis relaciones con Solidaridad; ése no era mi pensamiento ni mi línea". Y es que con su introducción en política, el partido se mostró "ultraconservador, ultracatólico y nacionalista", motivo por el que Jurek no votó a Walesa. Hoy, al hacer balance del recorrido de Solidaridad, reconoce que "desde el 89, ese movimiento ha desaparecido. Después de 30 años no existe ese sindicato, que ha pasado de tener 10 millones de afiliados a 400 mil". "No tiene nada que ver con lo que significaba antes", sentencia.
No obstante, Jurek asiente que él no era activista, pero en los primeros años estuvo ayudando sobre la imagen gráfica, cuando lo que más tarde sería facción gubernamental era aún una rebelión en pos de la clase obrera.
Significado. Con un solo vistazo, cualquiera que en los años 80 tuviera uso de razón reconocería las famosas letras de Solidaridad. Pero, ¿qué quería expresar su autor con las mismas? Jurek Janiszewski contextualiza su obra en el verano de 1980 que pasó junto a los obreros en los astilleros. "Había miles de personas juntas cantando, luchando y defendiendo sus derechos. Tenía ganas de hacer algo, ayudando de cualquier manera -explica-. Yo, como grafista, busqué algo visual".

Este experto en diseño vuelve su vista al pasado, cuando trabajadores y adeptos al movimiento llenaban los muros de los astilleros con la palabra 'Solidaridad' secundada por infinidad de consignas. "Decidí sacar solo la palabra 'Solidarnosc' y unir las letras como si fuera gente junta que se coge por los brazos", expone. Además de esta particular tipografía, Jurek basa el color rojo en la "fuerza" que este pigmento imprime, al tiempo que recuerda a la sangre derramada en las insurrecciones obreras. La insignia también incluye, como si de una extensión de la letra 'n' se tratase, un estandarte con la bandera de Polonia izada. Se trata, en suma, de un "símbolo de la lucha, de la libertad", concluye su autor.
Tras diseñar la imagen que poco más tarde adquiriría proyección mundial, Jurek abrió junto a unos amigos un taller de serigrafía en el que imprimían "papelitos con el logo; cada día unos 200, porque usábamos una técnica muy primitiva y manual". Desde el momento en el que el símbolo empezó a tener repercusión "se repetía de mil maneras distintas y se deformaba", por lo que Jurek debía hacer un control exhaustivo sobre la calidad de su imagen.
Derechos de autor. El plagio no fue el único problema al que tuvo que hacer frente este grafista. Tras la caída del Politburó en Polonia y el consiguiente inicio de la democracia bajo el mando de Lech Walesa en 1990, Jurek viajó a su país para solicitar los derechos de autor del logotipo. Pero cuál fue su sorpresa al escuchar en boca del líder de Solidaridad que él, Jurek, no era el artífice de la imagen. "Walesa me dijo que ese logo lo había hecho un obrero con su sangre -dice con indignación-. Él creía que le había caído del cielo".
Tras una larga lucha legal por adquirir los derechos sobre su propia obra, finalmente los logró en 2005. Veinticinco años tuvieron que pasar para que su trabajo se viera reconocido, algo que fue posible al tratar con el actual líder de Solidaridad, Janusz Sniadek. Tres décadas después de idear esas letras, estas significan para Jurek "historia, sentimientos muy positivos de aquellos años, de lo que ocurrió en los 80".
Además, a partir de aquella misma imagen el director polaco Andrzej Wajda le pidió que diseñara la de su película 'El hombre de hierro', secuela de su anterior cinta 'El hombre de mármol' y reflejo fílmico de las rebeliones en los astilleros de Gdansk.
Obra. Jurek Janiszewski también ha diseñando carteles de conciertos y discos de artistas como Tomatito, Paco Ibáñez, Miles Davis o Paco de Lucía. Desde que vive en A Coruña ha ilustrado los packs de cerveza de Estrella Galicia y ha diseñado el cartel del ciclo de Jazz de 1906, también para la marca Estrella Galicia.
Toda su obra se puede ver en www.tajjer.net