martes, 23 de octubre de 2012

Mayorías silenciosas

Hace unos días el excelentísimo, ilustrísimo y reverendísimo Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, daba las gracias a esa "mayoría silenciosa que no se manifiesta".

¿Se corresponde esa mayoría con la que padece hemorroides en silencio? En su caso, que no se manifiesten no quiere decir que no las sufran. Tal vez pronto escuchemos a Mariano alabar a los subsaharianos que no intentan saltar la valla de Melilla y se quedan en sus países, conscientes de que deben hacer un esfuerzo "silencioso" para que sus (no) gobiernos, y tal vez también los nuestros, les puedan seguir reprimiendo. Esa "mayoría silenciosa" subsahariana asume el esfuerzo de permanecer en su miseria por no distraer a nuestros políticos de su prioridad: la corrupción. Aunque lo más seguro es que esa "mayoría silenciosa" no sea tal. Lo más probable es que seamos nosotros la "mayoría con problemas auditivos" o "mayoría teniente", como gustéis. Es lo que se conoce como "darle la vuelta a la tortilla", una expresión muy patria.

A nuestra patria volvemos y, en concreto, a las mágicas palabras de nuestro señor Presidente. Hace solo dos días se celebraron elecciones en Galicia y en el País Vasco y, como sabéis, su Partido Popular revalidó la mayoría absoluta en esa región que le vio nacer. 41 escaños de 75 que tiene el Parlamento. Qué victoria tan rotunda e indiscutible, ¿verdad?

Pues bien, de los 2.300.335 electores que fueron convocados a las urnas,  653.934 votaron al PP. Son muchísimos, ¿no?. Exactamente el 28% del electorado. Fascinante. Un 28% de apoyos y mayoría absoluta holgada. 

Es curioso... pero hubo una opción con más apoyos (con permiso de Feijóo, el "gran triunfador" del 21O): la abstención. ¿Se corresponde esta "mayoría silenciosa" o "abstemia" con la "mayoría silenciosa" de Rajoy? ¿O se corresponderá más bien con la mayoría silenciosa que padece hemorroides? ¿Confluirán las tres mayorías silenciosas en una sola supramayoría silenciosa que no vota y no se manifiesta porque padece hemorroides? Tendría todo el sentido del mundo.

El problema de España no es la abstención ni el rechazo o el apoyo a las manifestaciones. La gran lacra de España son las hemorroides y el silencio de quienes las padecen, quienes ahogan esos gemidos de dolor en el fondo del retrete cada vez que van al baño. No votan y no se manifiestan, pero en su interior se libra una dolorosa batalla que trasciende lo fisiológico e invade los dominios de la moral:

- "Mayorías con derecho a voto pero sin voz... Umm
...Minorías absolutas (por no decir absolutistas)... Umm
....
.... ¡
....
...¡¡¡¡Mañana mismo me opero de las hemorroides!!!!" 

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