sábado, 12 de febrero de 2011

Sospechosos Habituales

Se trataba de una mujer joven e ingenua. Había llegado a la vorágine de la gran ciudad tras haber pasado sus veinti pocos años de vida en el apacible sosiego de la aldea norteña, pero con todo se adaptó bien.
Un día, como en ocasiones anteriores, se dispuso a devolver una película en el videoclub del barrio donde vivía. Pero esta vez era diferente: había sobrepasado el límite de entrega de la cinta.
Al entrar al establecimiento se dirigió al dependiente un tanto apurada, pues no sabía qué fatales consecuencias podría acarrear su demora:
- Hola. Venía a devolver una película, aunque con un día de retraso...
- Bien. ¿A qué nombre estaba?
- Lola Lólez-, dijo con la voz temblorosa.
El empleado cogió el listado de papel que usaba a modo de relación de clientes y películas.
- Sí, aquí está. A ver... Sospechosos Habituales.
La mujer no sabía dónde meterse. Se ruborizó al pensar qué habrían hecho ella y su marido para gozar de tan mala fama en aquel videoclub y solo atinó a decir:
- No, no... Si es la primera vez que nos ocurre...

2 comentarios:

  1. jajajajajaja. Eva? te inventas chistes?

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  2. Jajaja!! No pu, es una historia real. Le ocurrió a mi madre y cuando me la contó me hizo mucha gracia :)

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